| Integración
social |
Inserción social de jovenes en barrios desfavorecidos
Durante la última
década, las condiciones de vida en las zonas urbanas más desfavorecidas
han empeorado en España. El paro, la falta de expectativas, el fracaso
escolar o familiar han causando un creciente deterioro entre los jóvenes
de estas zonas "en crisis", forzándoles a mantener un frágil
equilibrio entre la marginación y la integración. Los recorridos
de estos jóvenes procedentes de barrios populares han estado marcados
por una creciente vulnerabilidad. Ellos han sido los principales afectados por
las penalidades que suponen el paro y la precariedad laboral de los años
ochenta. En particular, los mayores trastornos han recaído sobre aquellos
que tenían más baja formación y menores recursos en el
acceso al empleo. Hoy se constata que estos problemas han degradado sus posibilidades
de inserción social. Los expertos han comenzado a vincular este ascenso
de los jóvenes en situaciones de pobreza con una crisis de los mecanismos
convencionales de integración social y con la aparición de nuevas
prácticas delictivas. La confirmación de todas estas circunstancias
ha llevado ya a algunos sociólogos a hablar de "delincuencia de
exclusión", que prolifera entre los hijos de familias donde la precariedad
ha arraigado con mayor fuerza. Este tipo de delincuencia, más relacionada
con agresiones hacia las personas, se desarrolla con mayor fuerza a partir de
los ochenta y se encuentra hoy en expansión. Es distintiva de una sociedad
en crisis, donde las vías de integración social y profesional
en el mundo adulto están atascadas y no consiguen funcionar como elemento
organizador de las biografías individuales. Las carreras profesionales
han dejado de ser estables y, paralelamente, a las carreras delictivas les ha
ocurrido algo similar: hoy asistimos a la proliferación de formas de
violencia imprevisibles, inclasificables, sin sentido aparente, que los expertos
tratan de interpretar y que se vinculan a la actual crisis de los mecanismos
de integración sociolaboral. El carácter expresivo y aleatorio
de las infracciones contrasta con el estilo instrumental de periodos anteriores:
hoy los coches no son robados para utilizarlos, sino para quemarlos o estrellarlos.
La epidemia urbana de destrozos de vehículos da buena cuenta de ello.
Igualmente, es también poco "práctico" el deterioro
y los daños causados en locales públicos puestos a disposición
de los jóvenes por parte del Estado -centros de ocio, educativos, juveniles-.
Asimismo, no proporciona ningún beneficio material destrozar los medios
de transporte público, el mobiliario urbano o el hábitat más
cercano: parques, buzones, fachadas, etc. Tampoco es muy "eficaz"
convertir en nuevos blancos de la violencia a los profesores.
Las políticas sociales han tratado de hacer frente a esta dinámica
de exclusión de los jóvenes de barrios marginales, mediante acciones
de intervención en el ámbito del empleo, de la educación
o de la salud. Estas actuaciones se ven desbordadas por una realidad donde los
recursos nunca son suficientes y donde la problemática juvenil cambia
su perfil continuamente, todo ello nos impulsa a buscar nuevos enfoques en torno
a los mecanismos de inserción juvenil en los que se exploren la potencialidades
de integración social de las prácticas deportivas. Hoy por hoy,
en España son muy escasas las acciones dirigidas a los jóvenes
de barrios deprimidos a través de la actividad física. Sin embargo,
han comenzado a desarrollarse algunas intervenciones mediante prácticas
deportivas en otros colectivos marginales: deportes de equipo y actividades
de musculación con población reclusa; natación, gimnasia,
footing o escalada en personas seropositivas; diferentes programas de actividades
físico-deportivas para jóvenes con problemas conductuales y yoga,
judo o fútbol-sala en centros de rehabilitación para toxicómanos.
Desde edades tempranas, los chavales de estas zonas deprimidas sufren muchos
de los signos vinculados a la marginación: la desatención a la
salud, el fracaso escolar, el callejeo, y los primeros episodios delictivos
son algunos de los más destacables.
Dos son las razones fundamentales por las que el FútbolChapas puede ser
un medio de intervención en el ámbito de la inserción juvenil:
en primer lugar, la relevancia que tiene entre los hábitos de los jóvenes.
Hemos comprobado cómo es un juego que una vez que lo prueban, atrae a
multitud de jóvenes, por ello consideramos vital la expansión
del juego, y hacerlo llegar al mayor número de personas y jóvenes.
El deseo de prácticas físicas, deportivas y lúdicas es
captado y aprovechado por la posibilidad de pertenecer a un nuevo grupo de iguales,
donde desarrollar una nueva afición. Así, la participación
de los jóvenes es mucho más probable, ya que no sólo les
hacemos sentirse acogidos en nuestras competiciones, sino que también
el FútbolChapas se convierte en un centro de interés para los
chavales. Es una forma de "pillarlos con el deporte: con el FútbolChapas".
En segundo lugar, nuestras actividades suponen tener a los jóvenes (y
no tan jóvenes) en un marco de convivencia cargado de connotaciones positivas,
donde puedan encontrar un espacio de ocio alternativo ajeno al callejeo, al
tiempo vacío o la actitud de rechazo a las normas sociales predominantes.
Así, las actividades de FútbolChapas suponen una forma de aproximar
a los jóvenes -poco habituados a las normas- a aceptar las reglas del
juego sin vivirlas como una imposición forzosa y exterior. En el juego
entran bien incluso los chavales más difíciles, chavales que no
están acostumbrados a tener límites o a tener normas, pues es
una forma de, a través del juego, ir aceptándolas. El carácter
práctico, dinámico y emocionante de las competiciones, (donde
tienen que esforzarse por superarse, convivir con gentes de todas las edades,
asumiendo ellos sus propias decisiones...) son aspectos valorados de forma muy
positiva frente a otro tipo de iniciativas de inserción más vinculadas
a la escuela, que los adolescentes viven como una obligación:"...otras
actividades como las clases de repaso, la biblioteca, los talleres dicen no
están hechos para ellos". También, los espacios abiertos
como lugar de realización de algunas de nuestras competiciones responden
a las vivencias y experiencias de los jóvenes de barrio, ya que son chavales
que pasan mucho tiempo en la calle. Les interesan más las actividades
abiertas porque están más acostumbrados a estar en la calle, siempre
están de aquí para allá, o sea que lo físico lo
tienen más desarrollado que otros chavales que están más
en casa viendo la tele o leyendo un libro. Sin embargo, todos encuentran acogida
en nuestro Club, donde conviven, se respetan y comparten las emociones de una
actividad que les tiene "enganchados".