Juancar junto a Jose Rodríguez en la finalísima del Nacional de 2005

Para esta primer especial de “El Partido de mi vida” queríamos contar con uno de los mejores jugadores de la historia de la LFC, conocido por todos, amigo de todo el mundo, respetado y sobre todo con cantidad de partidos importantes disputados a sus espaldas. Ha sido difícil elegir a uno para empezar, pero desde aquí queríamos rendir un merecido homenaje “AL CANIBAL” Juancar Ruiz. Este es el partido de su vida…

 He jugado partidos más intensos, con marcadores mucho más ajustados que aquel. He jugado partidos importantísimos que me han proporcionado grandes victorias y alegrías en enormes campeonatos, y  he jugado ,sin duda , muchísimo mejor de lo que lo hice aquel día en innumerables ocasiones.

Sin embargo se me pide que elija el partido más importante que haya jugado durante todos estos años. Y ahí no tengo duda alguna: la final del primer campeonato de España de futbolchapas disputada en el hotel Colón de Madrid, en noviembre de 2005. Enorme expectación; varios medios de comunicación cubriendo y grabando la final a pie de campo; gran número de espectadores; mi mujer y mis hijas apoyándome allí mismo con esa ilusión tan grande que solo los hijos tienen con sus padres a esa preciosa edad. Y mi propia y desbordante ilusión. ¡¡Jugar el primer campeonato de futbolchapas que se celebraba en España!!. Sin duda el mayor sueño que todos los grandes amantes de este juego hubiéramos podido tener desde pequeños.

Y ahí estaba yo sin darme apenas tiempo de asimilarlo pues las semifinales hacía pocos minutos que habían terminado y las felicitaciones y entrevistas previas al comienzo de la final me tenían sumido en una nube, flotando por aquel espacio de incertidumbre. Y me adelanté en el marcador, ¡estaba siendo campeón de España por unos momentos!.

   Juancar con su familia tras jugar la final

Luego, todo me superó: me superaron los nervios, me superó la ansiedad y me superó Jose, que demostró dominar mucho mejor la tensión de un encuentro como aquel, haciendo gala de su sobrenombre de “la máquina”, imperturbable a toda flaqueza humana de inseguridad. Sufrí en aquel momento una gran decepción, pero el tiempo te va dando otra perspectiva totalmente diferente de las cosas. Hoy no puedo por menos que dar las gracias al destino por reservarme aquella vivencias, por haberme dejado sentir todas aquellas emociones, todas aquellas inolvidables sensaciones….por haberme dejado ser protagonista de aquel histórico partido. Por haberme permitido estar en aquel lugar de aquel día en aquella hora…